El camino hacia la madurez

texto originalmente publicado en Pixel Busters

El otro día bajé a comprar el pan. Mientras la amable señora iba atendiendo a las marujas de turno, recordé un poco por encima mi infancia y la experiencia que era comprar; me parecía toda una aventura, la cual siempre era aderezada con grandes dosis de imaginación. Siempre pasaba algo para que aquella simple tarea, resultara costosa y en parte “difícil”; sobre todo si debía alejarme más de cincuenta metros de el lugar donde vivía, ahí ya si que estábamos ante una experiencia “triple A”.

En ese momento no pude evitar esbozar una sonrisa bufona con la que hacer mofa a mi niñez, de lo sencilla que era realmente aquella tarea. Únicamente había que prestar atención y encontrar el mejor modo para poder llegar de casa a la panadería con la moneda de dos duros a salvo y a la inversa, con el pan recién comprado y mordisqueado. Evitar a las tías de mi madre, no acercarme al perro del vecino para que no me mordiera y no cruzar por el parque para no tener que “enfrentarme” con el matón de turno, ese que tenía algo de sobrepeso, que siempre iba con el pelo lleno de gomina y acompañado de sus fieles secuaces. Con el paso del tiempo y tras ganar experiencia en la vida, todo eso ya paso y ahora resulta sencillo el simple hecho de bajar a por una barra de pan. El bruto del barrio ahora es un desdichado que no sale del bar, las tías de mi madre ya tienen nietos a los que adorar y el perro del vecino se escapó.

Luego de comprar el pan subí a casa, encendí la consola, me senté en el sofá y me puse a jugar al Dark Souls. Entonces, amigo mío, entendí que aquella obra que llevaba tiempo disfrutando, habla sobre la madurez y como con la experiencia, nos ayuda a superar cada obstáculo en nuestro camino hacia la meta, en este caso representadas por campanas.

Bajar a por el pan es Dark Souls y cada una de los obstáculos que aparecen por el camino de mi yo de hace ya unos años, son esos enemigos hijos de puta que no dejan de agarrarte y metertela por la garganta hasta que dejas de gritar y asfixiarte. El bruto era uno de esos bosses que te humillan, te hacen sudar y en más de una ocasión pueden llegar a sacar de ti una lagrima de impotencia y desesperación, pero a la larga siempre reciben su merecido. El tiempo pasa y la vida va haciendo que las campanas cambien y se pueden volver en mayor o menor medida, una verdadera prueba de fuego. Llegar a fin de mes, pagar los estudios, matar a tu suegra, ese tipo de cosas son las que con el tiempo, hacen que la vida sea un modo NG+ en constante evolución.

Todo esto, nos es más que el conjunto virtualizado que nos ofrece Dark Souls. Como la sucesión de obstáculos hacen que tengamos que aprender con crudeza que no van a regalarnos nada. Si realmente queremos algo debemos esforzarnos al máximo para conseguirlo, desenfundar la espada, alzar el escudo y empezar a bailar. De ésta forma tan realista nos enseña que algunas hostias son más duras que otras, que nos abatirán mil veces y que con el tiempo y la experiencia, aprendemos a esquivar los golpes, a encajar un buen parry y a mearnos encima de todos los enemigos abatidos.

Convertimos Dark Souls en nuestra putita.

Anuncios

One Comment

Add yours →

  1. Solo puedo aplaudir ante semejante despliegue narrativo de lo que verdaderamente es Dark Souls.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: